Hace un par de noches he estado soñando con Simón, la mayoría de las veces no recuerdo con exactitud qué es lo que platicamos. Hubo una noche en que me conto algo realmente divertido (como siempre lo hacía en vida) no recuerdo que fue, pero entre sueños recuerdo haber reído bastante.
Desde que falleció, meses después él venía a verme (en realidad no se y no estoy segura si es verdad o si solo son alucinaciones de mi mente de tanto que le extraño) podía sentirlo, podía tocarlo, podía escucharlo reír, respirar, hablar. Con la noche anterior van tres veces que me abraza y parece tan real, siempre me dice cosas que me hacen llorar, y me hacen abrazarlo y no quererlo soltar y solo le repito que lo extraño a morir, que no sé qué hacer, que me siento tan perdida, que mi mamá lo extraña y se siente culpable, ella cree que pudo haber hecho más… Siempre me responde lo mismo, que tenía que pasar, que así debía de ser, un día hasta me dijo que ya estaba hasta la madre y que fue lo mejor, yo no podía creerlo, lo confirme cuando me comentaron algo respecto a él, simplemente parecía que lo que me daba a entender era verdad, él ya no quería estar aquí, no sé si es porque él ya no quería o porque ya sabía que solo viviría hasta esos días.
A veces no sé qué sentimiento me rebasa más, si el enojo que siento por haberse ido o el extrañarlo hasta morir. Hay días en que parece que ya es algo cotidiano su ausencia, pero en algún punto del día pasa algo que me recuerda a él, como si de algún modo él o mi mente no permite que lo olvide.
¿Qué puedo decir de Simón? Más que mi hermano, más que mi primo, más que mi mejor amigo, mi confidente, era el amor de mi vida, siempre pensaba que un día encontraría alguien como él, tranquilo, despreocupado, feliz, sincero, noble, valiente, un ser humano tan increíble como él. (Juro que ya lo encontré, el problema aquí es saber si él se quiere quedar a mi lado, y a veces dudo que lo quiera hacer).
Existen pocas personas para las que siempre escribo, el primero para el que comencé a escribir fue justamente Simón, tenía yo como 14 años y hablaba respecto a lo genial que era él.
La segunda persona para la que comencé a escribir fue para mi primer amor: Cristian. Esos eran escritos amor-odio y confusión respecto a una relación que duró más de 4 años.
La tercera persona para la que he escrito mucho es mi actual novio. En su mayoría son cosas muy cursis, otras quizá un poco más tristes, pero de esas son pocas.
Pero para quien nunca he parado de escribir es para Simón, siempre escribía respecto a nuestros desmadres, algo que él tenía es que era una de esas personas con las que podías conversar y nunca minimizaba tus problemas, de una manera sutil te hacia ver que te ahogabas en un vaso de agua, pero sin restarle importancia a lo que sentías en ese momento, es creo de las poquísimas personas que te escuchaban, te apoyaban sin caer en darte la razón y que te hacia sentir que ningún problema era pequeño o estúpido. Siempre sabía que decir, siempre lo hacía de forma divertida, de algún modo me hacia darme cuenta si podía resolverlo y como debería de hacerlo, si era culpa mía o no.
En la mayoría de los casos, los problemas siempre son culpa de uno. Al parecer, ahora que no tengo a mi hermano y confidente a mi lado, tengo dos opciones:
1. Apoyarme de unos cuantos amigos en los que confió totalmente, pues los conozco de años y siempre han demostrado ser rectos,(de hecho sólo son dos).
2. Callarme las cosas.
La segunda opción la he aplicado últimamente mucho. Me lo callo y me lo guardo hasta que suceden dos cosas: no lo soporto más y me la paso llorando varios días, o se lo término contando a alguno de mis dos amigos. De cualquier manera es contra producente. Salgo perdiendo de todos modos. A veces, hasta como dice la canción "yo nací con el santo de espaldas" y "que suerte la mía de estar tan perdido y volver a perder".
Antes, podía llorar y contárselo a Simón, muchas veces lo entristecí a tal grado que también lloraba. Es que, siempre lo he dicho, siempre fue noble, a pesar de ser un cabrón, era noble y sensible. Si él sabía que no tenía nada bueno que decirme o algo que me hiciera poner una sonrisa o reír, sólo me abrazaba y me decía "ya gordita, yo sí te amo, yo veo como te hago paro" y así de fácil se me olvidaba todo.
Ahora, le he comentado unas cuantas cosas, muy pocas a decir verdad, a mi mejor amiga, y ahora que lo pienso, recuerdo que a ella le paso algo similar, no tan constante pero si un par de ocasiones, y yo siempre le decía "wey, no pasa nada, ignóralos, gente sin importancia, sin vida, equis, ignóralos, no valen la pena, no les des la importancia que desean, no les des la importancia que no tienen, que no merecen"... Me da vergüenza admitir y hablar abiertamente de lo que me viene pasando a diario desde hace unos 4 o 5 meses, igual temo que me diga las mismas mamadas que yo le decía, uno piensa y dice esas cosas porque no las vive, uno por fuera las ve súper equis y estúpidas, incluso cuando esta uno dentro del problema, después de que pasa, nos damos cuenta que sí era una estupidez y hasta nos podemos reír, pero mientras estamos inmersos en el problema pequeño o grande, se nos hace una eternidad.
Ahora entiendo a mi amiga cuando me hablaba llorando, diciéndome las mismas cosas que ahora yo pienso y siento, ojalá tuviera el valor de decirle "wey, ahora te entiendo, si es una mamada, pero es difícil ignorar algo así."
Durante 4 o 5 meses he ignorado lo humanamente posible cualquier tipo de provocación, pero siempre hay un día a la semana o al mes en que simplemente me es intolerable, o imposible de ignorar. Y es justo cuando estallo, cuando ya no puedo más, cuando ya no puedo dejar de llorar y de sentirme, de algún modo, humillada y desvalorizada. Y mí silencio prolongado, término contandoselo a mi amigo, o a mi amiga, término llorando, y lo peor, extrañando a Simón y sus consejos.
Quisiera saber que piensa, además como siempre, me doy cuenta que la que siempre la caga soy yo, la que tiene la culpa de todo soy yo, la que provoco todo soy yo, siempre yo, así es con todos los problemas, a todos nos ha pasado. Pero siempre me lo decía de tal manera que yo analizara todo y me diera cuenta de mis propios errores y culpas, ahora a quien sea que se lo cuente como un desahogo emocional, tiende a decir, sin detenerse un momento "pues tú tienes la culpa. Tú la cagaste" no quiero que me den la razón o el avión, pero si que me den un poco de comprensión, de análisis.
Algo que también extraño de él es que me consentía mucho, estaba al pendiente de mi, si yo le contaba un problema y me veía notablemente dramática, se podía quedar horas escuchándome o leyéndome, dándole vueltas a lo mismo sin decir "ya a la verga" "ya no mames" "siempre lo mismo" "insistes en lo mismo ya superalo/ignóralo/ déjalo", y aún que haya dormido una hora o nada, en cuanto se iba a trabajar me mandaba un msj preguntando como seguía "como andas, gordita? Ya mejor?" ... Así era él, no se sí con los demás, pero conmigo era así. Siempre.
Cuando yo le decía fulano o fulana me hicieron, me dijeron, él siempre les dejaba de hablar o los eliminaba y decía "a la chingada si se meten con mi gorda, sólo yo la puedo chingar" y le valía madre si eran sus amigos, parientes o nalgas, nunca se detuvo a cuestionar o a desconfiar de lo que le decía. ¿Y por que tendría que hacerlo? Yo nunca le mentí, y además siempre sabía cuando le mentía, así que fueron contadas ocasiones en que lo hice. Y siempre se dio cuenta de ello.
Supongo que eso es también lo que extraño de él, que siempre me dio mi lugar y confió en mi, para él siempre fui su hermanita pequeña que debía proteger y a la cual cuidaba y confiaba.
Quizá siempre fue así conmigo porque compartíamos casi el mismo código moral respecto a la amistad, el amor, la fidelidad y la lealtad. Quizá fue así conmigo porque ambos somos viscerales, puro sentimiento, puro amor. Como dice Catalina "pues así es uno, hasta que no le llegan al asunto no siente" y así éramos, podíamos dejar pasar varias cosas, pero si se metían con nuestros corazones y amores y amigos, éramos bien viscerales e irracionales. Lo malo es que antes éramos dos, ahora soy yo sola, y pues obviamente me veo como una maldita loca.
Creo que lo que siempre hemos pedido es respeto y comprensión por parte de nuestros amigos y amores, pero no siempre lo obteníamos... Así que de algún modo ambos, nos dimos eso.
Lo bueno de todo esto es que de alguna manera dentro de todo, él ya esta descansando, aún que de vez en vez esta conmigo para consolarme y hacerme saber que aún en la distancia él es el hombre que me da amor, respeto, confianza y mi lugar. Eso es algo que puedo decir de él, de nuestra relación de hermanos y confidentes. Puedo decir también que no sólo se llevo secretos míos sin contarlos a nadie, si no se llevo muchos secretos y culpas de muchas personas....
El 1 de septiembre de 2013, cumplió un año de haber fallecido. Y cada que hablan de él… a mí me parece volver a ese día, y tengo que lidiar con no llorar, todos hablan de lo que era, de lo que hicieron con él. Sobre todo sus pinches hermanos, pero solo cuentan lo bueno, pero no cuentan las veces que le mentaron la madre, las veces que le desearon la muerte, las veces que lo humillaron entre bromas diciendo que era un invalido o que no servía para nada. No cuentan las veces que no lo quisieron llevar al médico, no cuentan que gracias a todas esas presiones y regaños y “carencia de dinero” él opto por aguantarse los dolores de su enfermedad, le mintieron en todas las formas posibles, pero ahora sé que él sabe y sabia la clase de personas que son cada uno de las personas con las que convivio, y me alegra saber que aun que ama a su madre, a mi madre no solo la ama, sino también, le está profundamente agradecido. Me enseño a darme cuenta quien valía la pena y quien era un embustero. Me enseño a tener a los amigos cerca pero aún más a los enemigos, y que ser amable no significaba ser hipócrita, si no cauteloso.
La noche de ayer lo volví a soñar, estaba viendo un video familiar, estábamos todos en ese video, pero había tomas en donde solo se enfocaban ciertas personas, me acerque y le pregunte que miraba, solo contesto “No te preocupes, gordita, yo se la angustia que te causa que algo termine tu relación con Daniel, no lo conozco, pero a su manera te quiere, así somos los cabrones. Si te preocupa que alguien en especial se meta o provoque pleito cuando vengas, yo haré que no se cruce en tu camino y si acaso lo hace, hare que ni siquiera se tomen en cuenta”, yo sabía a qué y a quien se refería. Ahora con algunas cosas que han pasado, también sé que de algún modo sabe la angustia y la tristeza que me causa cierto problema ajeno al pueblo.
Recuerdo haber visto a ciertas personas de la familia en el video y yo comencé a llorar, él me dijo “A veces no entendemos y no sabemos porque las personas nos dañan, nos traicionan o nos matan de algún modo, no sabemos por qué es que no nos aman como nosotros lo hacemos con ellos, no entendemos por qué son como son, pero algo que debes saber es que aun que ellos no te amen, tú los amas, y no puedes prescindir de su presencia solo porque te hicieron daño” lo abrace y comencé a llorar y le dije que lo extrañaba, que no sabía qué hacer, que estaba desesperada, que tenía un problema tan estúpido pero que me dolía y no podía hablarlo con alguien que comprendiera, me abrazo y me dijo “De todos, eres la única que llora todos los días, que todos los días me dice que me extraña, puedo venir el tiempo que sea necesario hasta que aceptes que ya no estaré. Deja de sentirte mal, él te quiere y tú también, hasta que él quiera, puedes apoyarte en él, no solo es tu quelite, también es tu amigo. Así debe de ser”
No quería dejarlo ir, quería quedarme con él para siempre, pero desperté llorando, hasta ahora pude escribir lo sucedido, entendí algunas cosas cuando me lo dijo, y entendí algunas otras cosas ahora. Él sabía, él sabe mucho antes lo que pasara, lo que me angustia, y viene y me lo dice y me consuela. Me siento mal, aun en su muerte, lo sigo chingando con mis pendejadas y él se toma el tiempo de venir a decirme que todo estará bien.
No soy diferente a esas personas, soy igual de miserable, igual de egoísta. Ojala pudiera de algún modo reparar todo lo que lo molesto cuando me pongo a gimotear, justo como ahora, en vida me vio llorar infinidad de veces por mal de amores, por traiciones, y ahora en su muerte lo sigue haciendo. Lo siento tanto, por eso que te hago, mi gordito.

















